Gràcia

Gràcia es un distrito que abre sus calles y plazas a la multiculturalidad, a los artistas más cosmopolitas, a la música, al teatro y al cine, pero sin perder la esencia de pueblo orgulloso y diferente que reivindica su pasado. Una Gràcia con gracia.

Cultura y creatividad en cada rincón

El distrito de Gràcia es carismático, bullicioso, cosmopolita y bohemio. En Gràcia conviven vecinos de toda la vida con estudiantes de intercambio, gitanos que tocan en la calle con artistas bohemios que buscan inspiración, jóvenes y no tan jóvenes que se saludan por las plazas mientras hacen cola ante el cine más independiente. Es una gran familia, son los de Gràcia, y en el distrito hay sitio para todos.

El carácter independiente les viene de lejos, de cuando los terrenos que componen el actual distrito formaban parte de la antigua villa de Gràcia, formada como parroquia en el año 1628 e independiente desde 1856 hasta 1897. La parte alta del distrito, con los barrios de Vallcarca, el Coll y la Salut, que baja hasta la Vila de Gràcia y el Camp d’en Grassot-Gràcia Nova, tiene un origen básicamente rural. Algunas de las antiguas masías sobrevivieron y aún se pueden ver repartidas por el barrio de la Salut o por los alrededores del Park Güell. De las antiguas casas solariegas destacan Can Tusquets, una masía señorial catalana de influencia neoclásica rodeada de jardines que hoy es sede del convento de las Hermanas de Sant Josep de la Muntanya, y Can Xipreret, el actual Club de Tennis de la Salut, una sobria masía de la que se conservan el edificio y la fachada.

Artistas de ayer y de hoy

La cultura y la creatividad se encuentran en cada rincón. Tiendas, tiendecitas, estudios y centros culturales salpican unas calles de nombres floridos y poéticos, que desembocan en las decenas de plazas de la villa. La vida se articula a su alrededor en forma de pequeños escenarios de teatro doméstico.

En el distrito de Gràcia, la gracia se extiende por todas partes. Se extiende por la parte alta del distrito, donde un continuo hormigueo de visitantes sube y baja del Park Güell, los jardines soñados por el industrial Eusebi Güell y creados por el genio de Antoni Gaudí. Se extiende por el barrio de Gràcia, lleno de arte, cultura y vida, y de comercios inspirados que ofrecen creaciones de ayer y de hoy. Se extiende por sus fiestas, una cita ineludible donde la creatividad toma las calles y las plazas, que se convierten en pistas donde bailar, a ritmo de charanga.

Y por la plaza del Raspall, de la Vila de Gràcia, donde nació la rumba catalana y donde los gitanos, orgullosos, tocan al ritmo del ventilador haciendo que los pies se muevan casi por sí solos. Y en sus terrazas hay mucho donde escoger, siempre abiertas para tomar el aire y disfrutar del ambiente... Dice la leyenda que, una vez se entra y te roba el corazón, es difícil dejar el distrito de Gràcia.

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