La Barcelona pastelera

Barcelona Pastissera
  • Para la festividad de Reyes, el 6 de enero, en todas las casas se come el roscón tradicional, que esconde una sorpresa: quien encuentra una figurita es coronado rey de la fiesta, pero quien encuentra el haba es declarado asno y tiene que pagar otro roscón el 17 de enero, por San Antonio Abad, protector de los animales.

  • Cuando llega la Cuaresma, las pastelerías se llenan de estos dulces tradicionales, de pasta frita y empolvados con azúcar, que pueden estar rellenos de crema. ¡Uno siempre se queda con ganas de más!

  • Para celebrar el lunes de Pascua, desde el siglo XV la tradición dicta que los padrinos regalen un pastel a sus ahijados, con huevos pintados y figuritas decorativas. A principios del siglo XX, el pastelero barcelonés Antoni Escribà transformó las figuritas en esculturas de chocolate, y hoy en día se encuentran verdaderas obras de arte por toda la ciudad.

  • Para la verbena de San Juan, el 23 de junio, a fin de celebrar la noche más corta del año en torno a las hogueras, las pastelerías ofrecen las tradicionales cocas, que pueden ser de crema y piñones, de frutas confitadas, de crema quemada... ¡Toda una fiesta!

  • Los dulces propios que se comen en Cataluña por Todos los Santos, el 1 de noviembre, y acompañando las tradicionales castañas, son los panellets. Con base de mazapán, los más populares son los de piñones, y también son tradicionales los de almendras, los de coco, los de chocolate y café... Y cada año aparecen sabores más innovadores y originales.

  • Y por Navidad... ¡turrones! Estos dulces a base de almendra se hallan en los recetarios catalanes desde la Edad Media y no pueden faltar en ninguna comida durante las celebraciones navideñas. Se encuentran en todas las pastelerías, y cada vez más tiendas especializadas los ofrecen durante todo el año.