El Teatre Grec

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El Teatre Grec

No es griego, a pesar de su nombre, sino una de las obras realizadas en Montjuïc para la Exposición Internacional de 1929. Construido aprovechando una antigua pedrera, el Teatre Grec se ha convertido en el escenario más emblemático de Barcelona. Sede principal del Festival Grec, que se celebra cada verano llenando la ciudad de teatro, danza, música y circo, disfrutar de un espectáculo en este teatro al aire libre es todo un privilegio.

El escenario ideal

Aprovechar la pendiente de la montaña para excavar un escenario al aire libre con condiciones óptimas de acústica fue una de las proezas de la civilización griega clásica. Y en Barcelona se puede disfrutar de un teatro con estas características. En el parque de Montjuïc, el Grec se abre como un teatro al aire libre y como uno de los espacios más espectaculares de la montaña. Aunque lo pueda parecer, no es una herencia de los antiguos griegos, sino una construcción pensada al detalle y realizada en el año 1929 con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona. La idea fue de los arquitectos Ramon Reventós y Nicolau Maria Rubió i Tudurí, que aprovecharon una antigua pedrera en desuso para construir una planta de teatro inspirada en el de Epidauro, en el Peloponeso, en el que la pared cortada de piedra sirviera como escenario.

Allí se representaron grandes obras clásicas, aunque a raíz de la Guerra Civil casi quedó en desuso. En 1976, con la inauguración del Festival Grec, inició una nueva singladura, y desde entonces duerme en invierno y se despierta cada verano para transformarse en el espacio central del festival escénico más destacado de la ciudad. El Grec inaugura todos los años el festival que lleva su nombre y acoge todo tipo de espectáculos musicales y teatrales.

Los jardines del teatro

Sus impresionantes jardines también merecen atención. Abrazando el teatro con árboles, arbustos, plantas y flores, los conocidos antiguamente como jardines de la Rosaleda d’Amargós fueron arreglados en el 2008 por Patrizia Falcone, que recuperó el aspecto que tenían a principios del siglo XX, cuando fueron diseñados por el arquitecto francés Jean-Claude Nicolas Forestier. En la entrada de los jardines, que son accesibles desde el paseo de Santa Madrona, una escalinata de piedra que sube por los dos lados del muro invita a adentrarse en ellos. La geometría de los parterres, las pérgolas, los estanques, las plantas trepadoras llenas de color, los naranjos y las múltiples flores que se extienden por la terraza rectangular crean un espacio de ensueño perfecto para tomar un respiro.

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