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La Catedral

La Catedral de la Santa Creu i Santa Eulàlia de Barcelona es uno del monumentos más emblemáticos de la ciudad y tiene tantas curiosidades como piedras. Sus muros esconden historias de la antigua Barcelona, y su fachada es una de las más fotografiadas. El claustro, con las ocas blancas de Santa Eulàlia, las cinco puertas de acceso, l'ou com balla o las doscientas gárgolas que la vigilan desde el tejado son algunos de los descubrimientos por desvelar. La catedral, de estilo gótico, sobrepasa el culto religioso para convertirse en leyenda y protagonista de la misma ciudad.

El templo gótico

La Catedral de Barcelona contempla la ciudad desde sus ocho siglos de historia. En el siglo XIII, el rey Jaime II el Justo decidió construir un templo que se levantara sobre los restos de una antigua iglesia románica. Las obras, sufragadas por las cofradías y los gremios artesanos, duraron más de 150 años, pero en ningún momento se interrumpió el servicio religioso.

En la actualidad, la Catedral de Barcelona es uno de los mejores exponentes del arte gótico en la ciudad. Todos los días miles de visitantes fotografían la impresionante fachada neogótica, de 70 metros de altura, pero la escalinata del templo nos se adentra en un mundo entero por descubrir. Un interior con más de 215 claves de bóveda da una idea de la grandiosidad de la catedral. Dentro se encuentra también la Cripta de Santa Eulàlia, 29 capillas dedicadas y un altar mayor en el que destaca un impresionante vitral gótico. Para los más perspicaces, la mejor prueba es encontrar el partido de jóquey que está esculpido en las sillas del coro.

Secretos por descubrir

Pero la catedral también esconde secretos que no se aprecian a simple vista. En los tejados y los pináculos se pueden ver doscientas gárgolas que vigilan desde las alturas, pero entre los monstruos y los seres demoníacos sorprende encontrarse con un toro, un unicornio y un elefante.

Sin dejar las alturas, las campanas del templo también merecen un punto y aparte. De las 21 campanas de las que dispone la catedral, todas con nombre de mujer, destaca la rebeldía de Honorata. En 1714, el rey Felipe V, durante la guerra de Sucesión, encarceló y fundió esta campana como represalia por haber repicado para anunciar la revuelta de la ciudadanía.

El templo reserva sorpresas más allá de su arquitectura. El jardín de la catedral, donde se encuentra el claustro, está custodiado por las trece ocas blancas de Santa Eulàlia, una por cada uno de los martirios que sufrió ―tantos como años tenía―, y en el surtidor, del que brota el agua, se puede ver bailar el huevo (l'ou com balla) el día del Corpus, una tradición típica de Barcelona.

El paso del tiempo no ha hecho más que agrandar la majestuosidad de la catedral, guardiana y guía de la ciudad, y desde sus terrazas, cada 3 de mayo a las nueve de la mañana, se bendice el término municipal de Barcelona con motivo de la Fiesta de la Santa Creu.

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