Horta-Guinardó

Horta-Guinardó

Al pie de la sierra de Collserola, el distrito de Horta-Guinardó es un gran mirador sobre la ciudad. Siempre ha disfrutado de gran fertilidad y de abundancia de agua, incluso con actividades económicas relacionadas con el líquido elemento. Las antiguas masías y las zonas verdes actuales son su tesoro y el vivo reflejo de esa riqueza.

El legado del agua

Zigzagueando entre valles y colinas del noreste de la ciudad y adentrándose en la sierra de Collserola, el distrito de Horta-Guinardó es el tercero más extenso de Barcelona. Zona de pasado rural y de abundante vegetación, disfruta de vistas sorprendentes desde los numerosos miradores que ofrecen sus barrios, como por ejemplo en la cordillera de los Tres Turons.

Su historia milenaria —representada en el barrio de Sant Genís dels Agudells y su iglesia románica— tiene como punto de interés los alrededores del antiguo núcleo rural de Horta, que se extendía por la actual Vall d’Hebron, antiguamente conocida como Vall d’Horta, y que fue integrando los once barrios que conforman el distrito.

Alejado del centro neurálgico de la ciudad, el crecimiento industrial y poblacional de Horta-Guinardó fue lento, y tradicionalmente ha ido muy ligado a la abundancia de agua que había en la zona, hasta el punto de que la parte antigua del actual barrio de Horta se hizo conocida por la enorme industria de lavanderas que hubo a principios del siglo XX. Otro ejemplo de actividad económica relacionada con el agua fue la de la distribución y venta de agua de la Font den Fargues, de gran renombre en el transcurso del siglo XX.

Entre colinas y valles fértiles

La ingente industrialización que se produjo en Barcelona en las postrimerías del siglo XIX no llegó a Horta hasta los años cincuenta del siglo XX, y durante todo ese tiempo la zona mantuvo su aire rural e independiente, que aún conserva. Un ejemplo de este hecho es el actual barrio de la Clota, que es un lugar con una característica fisonomía agrícola. Gracias a ello, y al orgullo de sus vecinos, algunas de las masías de payés y casas señoriales de aquellos tiempos, como Can Cortada, Can Fargas, Can Soler o Can Baró, entre otras, todavía se mantienen en pie reconvertidas en espacios de usos bien variados.

Hoy en día, el casco antiguo de Horta, con sus callejuelas y el aire de pueblo, pero con una zona de ensanche modernista, es de los barrios más animados y comerciales del distrito.

Otros barrios muy populares y que ofrecen un conjunto único son los del Carmel, Can Baró y la Teixonera. Situados en el área de influencia de las faldas del Turó del Carmel, respiran el ambiente popular y sencillo que le imprimieron sus residentes, pero también las familias venidas de diversos lugares de España después de la posguerra: casas pequeñas que se alinean por calles empinadas, placitas con bares y parques verdes llenos de vida, entre los que destaca el conocido mirador del Turó de la Rovira, desde donde se contempla una de las mejores vistas de la ciudad, de 360 grados sobre Barcelona.

Más arriba, en el paseo de la Vall d’Hebron, junto a Montbau, se encuentra una de las joyas más importantes de Horta-Guinardó: el Laberint dHorta, un espacio de retiro natural y un lugar histórico de gran importancia para Barcelona, no en vano fue el primer parque que se hizo en la ciudad, en el siglo XVIII.

El Guinardó y el Baix Guinardó, situados al pie del distrito, antiguamente pertenecían al pueblo de Sant Martí. Son barrios fértiles, con una historia repleta de episodios muy interesantes, como por ejemplo el del papel del Mas Guinardó en el transcurso de los hechos de 1714. Hablamos de un área de destacadas zonas verdes, como el magnífico parque de las Aigües, el del Príncep de Girona, el del Guinardó o los jardines de Frederica Montseny.

Dentro del distrito de Horta-Guinardó, como se ha mencionado, podemos encontrar aún las reminiscencias de un pasado rural no tan lejano: las casas bajas, las calles estrechas, los parques, las masías y los vecinos ajenos al bullicio del resto de la ciudad, que se pueden permitir el lujo de mirar a los demás barceloneses desde las alturas.

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