El Palacio Real de Pedralbes

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El Palacio Real de Pedralbes

Rodeado de sus imponentes jardines, abiertos para todos aquellos que quieran disfrutarlos, el Palacio de Pedralbes era una antigua finca de origen medieval, adquirida por la familia Güell y transformada en el edificio señorial que hoy se conserva, que fue la residencia de la Corona española durante sus visitas a la Ciudad Condal entre los años 1919 y 1931.

De masía a palacio

En la parte alta del distrito de Les Corts se encuentra el Palacio de Pedralbes, un edificio de origen medieval, reformado a finales del siglo XIX y regalado por el conde Eusebi Güell a la Corona española en el año 1918 en agradecimiento a su título nobiliario, que se transformó en palacio real entre 1919 y 1931 y que en la actualidad funciona como Secretaría General de la Unión por el Mediterráneo.

El edificio tiene sus orígenes en una antigua masía del siglo XVII de las que poblaban la zona. En el año 1862 fue comprada, junto con una masía vecina, por Eusebi Güell, que encargó la reforma de la extensa propiedad conocida como Finca Güell. La masía fue restaurada por el arquitecto Joan Martorell i Montells, que además construyó el palacete de aspecto caribeño y la capilla neogótica, que todavía se conservan hoy en día.

Unos jardines llenos de sorpresas

A finales del siglo XIX, Antoni Gaudí fue contratado para construir los muros de cerca, así como para diseñar parte de los jardines, de los que todavía subsiste la famosa Fuente de Hércules, con un busto del héroe sobre una pila con el escudo de Cataluña y un dragón de hierro forjado por el que mana el agua. La fuente, así como los Pabellones de la Finca Güell, forma parte de la recreación del poema L'Atlàntida, de Mosén Cinto Verdaguer, que Gaudí tanto admiraba. La otra parte del diseño de los jardines correspondió a Nicolau Maria Rubió i Tudurí, que diseñó el proyecto que todavía se conserva hoy en día de trazado geométrico decorativo con grandes árboles mediterráneos, como palmeras, cipreses y pinos, un estanque y las tres famosas fuentes luminosas de Carles Buïgas. Cabe destacar la estatua de la reina Isabel II con su hijo Alfonso XII, obra de Agapit Vallmitjana, así como el pabellón de plantas trepadoras, uno de los primeros intentos de típica bóveda gaudiniana.

Los famosos jardines del palacio, hoy en día poblados por numerosos árboles exóticos —aparte de los mediterráneos—, son visitados continuamente por turistas y residentes que quieren maravillarse con la belleza y variedad del espacio natural que se esconde tras sus muros.

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